Padres deciden morir junto con sus hijos con autismo, tras ser abandonados por el sistema
La tragedia que ha sacudido a Mosman Park, Perth, ha pasado de ser un misterio a una denuncia devastadora contra el Estado. Jarrod Clune (50) y Maiwenna Goasdoue (49) fueron hallados sin vida junto a sus hijos, Leon (16) y Otis (14), y sus tres mascotas, en un presunto homicidio-suicidio pactado. Antes de morir, dejaron una nota en la puerta con una advertencia final: «No entren, llamen a la policía».
Nuevas revelaciones de sus cuidadores apuntan al NDIS (el sistema de apoyo a discapacitados de Australia). A pesar de que ambos adolescentes sufrían de autismo severo y requerían cuidados las 24 horas, la familia enfrentaba rechazos constantes. El detonante habría sido un reciente recorte de fondos, dejando a los padres en un estado de agotamiento absoluto. «Les decían que sus hijos eran ‘demasiado difíciles’ para recibir ayuda», confesó un allegado.
Dentro de la casa, los investigadores hallaron una segunda carta donde la pareja detallaba la planificación del acto y cómo gestionar sus finanzas tras su muerte. No hubo armas ni violencia física; fue una despedida silenciosa y premeditada. Lo que el mundo ve hoy no es solo un crimen, sino el colapso de una familia que, tras años de luchar por ser escuchada, sintió que la muerte era su única salida.
Hoy, cuatro vidas y tres mascotas son el rostro de una burocracia que llegó demasiado tarde.

