Por prejuicios crucificaron a los padres de Tadeo
La injusta crucifixión de los padres de Tadeo en la Francisco I. Madero: El prejuicio de la gente y sus falsas acusaciones.
La muerte del pequeño Tadeo en la colonia Francisco I. Madero no solo es una tragedia que debería rompernos el corazón como sociedad, sino que ha sacado a la luz lo peor de mucha gente que, sin conocer la realidad, se ha dedicado a «crucificar» a una familia que hoy está destrozada.
Es muy fácil señalar desde afuera y decir que los padres eran bebedores o que el niño sufría maltrato solo porque ven a una familia con falta de dinero o que vive en condiciones de marginación, pero la realidad es que todo eso son puros chismes alimentados por el prejuicio y la falta de empatía de quienes juzgan sin saber.
La gente ha hablado de más, inventando historias de vicios y descuido que no tienen ningún fundamento real.
Lo que muchos no saben, o no quieren ver por estar cegados por sus prejuicios, es que la familia luchaba todos los días contra una situación económica muy difícil y, sobre todo, contra los problemas de salud reales que el niño ya traía, como su padecimiento de una fístula traqueal.
No se trataba de falta de amor o de padres que preferían el alcohol, como se anda diciendo maliciosamente por ahí; se trataba de una familia humilde enfrentando una enfermedad complicada con lo poco que tenían a la mano.
Es doloroso ver cómo la falta de recursos y de cultura de algunos sectores se convierte en un arma para atacar a quienes ya perdieron lo más valioso que tenían.
Mientras algunos se llenan la boca diciendo que eran maltratadores, hay otras personas que sí los conocen de cerca y que afirman que todo eso es una completa mentira, que los padres siempre estuvieron ahí para su hijo a pesar de las carencias.
Ya basta de juzgar a las personas por su apariencia o por no tener dinero; la pobreza no te hace un criminal ni te quita el derecho de llorar a tu hijo sin que la gente te esté apedreando con calumnias.
Antes de repetir un chisme que ensucia la imagen de estos padres, hay que entender que detrás de esta tragedia hay un dolor real que la desinformación y el prejuicio social solo hacen más grande.

