En México ‘fusilaron’ a la Virgen de Guadalupe por ser Generala de un grupo de sublevados

En 1813, el País sufría de guerra, de hambre, de peste y muerte, en el campo imperaba una lucha entre hermanos, azuzada por los vecinos del norte, en cuya frontera el Gobierno combatía las invasiones continuas de los yanquis, imperaba la amenaza de la desintegración del vasto Imperio Mexicano. Tan solo la fiebre había brotado en Puebla y en otros lugares del centro norte del territorio; en la capital se tuvo conocimiento del fallecimiento de más de 23,580 personas, muchas de ellas en plena calle, otras en los lazaretos u hospitales y en sus casas.

En ese panorama, en Acapulco se dio la siguiente historia durante el sitio a la Fortaleza y el Castillo de San Diego por parte del Generalísimo Morelos el 15 de febrero de 1813. En una escaramuza entre tropas Realistas al mando del coronel Vélez y sublevados que se encontraban al mando de Ávila, los Realistas capturaron el Estandarte de la Virgen de Guadalupe y llevado en calidad de prisionero a una celda del citado Fuerte, fue encerrado con guardia en la puerta. Enseguida se convocó a Consejo de Guerra, debido a que la Guadalupana era la Generala de los sublevados.

En el patio de armas se realizó el juicio, sobre el tablado previamente construido; como la Virgen de la Soledad era la Generala de los Realistas, esta fue llevada en andas bajo palio, con una procesión que le seguía desde el Templo hasta el Fuerte. Se hizo una ceremonia con campanas al vuelo y salvas de artillería, también estuvieron presentes las autoridades políticas y eclesiásticas. El presidente del Consejo de Guerra fue el Capitán Gallástegui, la voz acusadora estuvo a cargo del Capitán Antonio de Elorriaga y fueron tales los cargos, que ameritó, por unanimidad, la pena de muerte por fusilamiento para la Generala de los sublevados.

Ambas hermosas imágenes fueron colocadas frente a frente, la primera como reo a cumplir condena y la segunda como observadora, testigo de la ejecución. Para llevar a cabo el ordenamiento, el estandarte de la Virgen de Guadalupe fue sacado del calabozo y se le colocó a un lado de la Capilla del Fuerte, en donde dentro de gran solemnidad se ordenó la ejecución.

Aún resuena en el Fuerte aquella voz de mando ordenando la descarga de fusilería del pelotón de ejecución. Tiempo después, a la toma del Fuerte por parte de Morelos, la imagen de la Virgen de La Soledad recibiría igual tratamiento.

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