Pachita ya sabía «desde antes» que muchas enfermedades son por desequilibrio emocionales
Según Pachita, reconocida chamana mexicana, la enfermedad no se origina únicamente en lo físico, sino principalmente en desequilibrios emocionales y espirituales. Para ella, el cuerpo es un reflejo directo del mundo interno: emociones reprimidas como la ira, la tristeza, el rencor o la frustración terminan manifestándose como dolencias.
Pachita hacía una clara distinción entre las enfermedades orgánicas y los llamados “daños”, que atribuía a influencias energéticas externas como la envidia, los celos o el odio de otras personas. En su visión, estas energías podían afectar profundamente el equilibrio del individuo.
Uno de los pilares de su enfoque era el poder de la mente. Sostenía que los pensamientos y emociones no solo pueden enfermarnos, sino también sanar, actuando como una fuerza capaz de transformar el estado físico del cuerpo.
Aunque intervenía a nivel físico, entendía que muchas enfermedades tenían su origen en una “descolocación” más profunda, ya sea en lo emocional, mental o energético. Su trabajo buscaba restablecer ese equilibrio perdido.
Su método de sanación, estudiado por Jacobo Grinberg, incluía las llamadas “cirugías psíquicas”, en las que afirmaba extraer estos “daños” y favorecer la regeneración del organismo.

