Caminó 10 kilómetros con el cadáver de su esposa
Durante diez kilómetros, Dana Majhi cargó sobre los hombros el cuerpo de su esposa. A su lado caminaba su hija de doce años.
Era el 24 de agosto de 2016, en el distrito de Kalahandi, en el estado indio de Odisha. Amang Dei, de 42 años, había muerto de tuberculosis en el hospital de Bhawanipatna. Su aldea se encontraba a unos 60 kilómetros.
Majhi no tenía dinero para contratar un vehículo. Según contó posteriormente, pidió ayuda en el hospital para trasladar el cuerpo y explicó que no podía pagar el transporte, pero no consiguió una solución.
Entonces envolvió a su esposa en telas, la levantó sobre el hombro y comenzó a caminar. Su hija Chowla avanzaba junto a él llorando.
Las imágenes de ambos en la carretera terminaron recorriendo India: un hombre descalzo cargando el cuerpo de la mujer con la que había compartido su vida mientras una niña intentaba seguirle el paso.
Majhi llevaba ya aproximadamente diez kilómetros cuando periodistas locales los encontraron.
Ellos contactaron con las autoridades. Finalmente se consiguió una ambulancia para recorrer los cerca de cincuenta kilómetros que todavía separaban a la familia de su aldea.
El caso produjo una controversia inmediata.
Majhi sostuvo que había solicitado ayuda repetidamente. Funcionarios del gobierno afirmaron después que el hospital no había sido informado correctamente de su partida y que se organizó un vehículo cuando las autoridades conocieron lo que estaba ocurriendo.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos de India abrió actuaciones y pidió explicaciones al gobierno de Odisha. Señaló que el respeto debido a una persona no desaparece con la muerte y que el traslado digno de un cadáver forma parte de esa obligación. El episodio tuvo además una consecuencia concreta.
Poco más de un mes después, el gobierno de Odisha emitió instrucciones específicas para impedir que los cuerpos fueran transportados sobre los hombros, suspendidos de varas o mediante otros métodos considerados indignos. Las autoridades locales debían facilitar transporte cuando una familia careciera de recursos.
Para entonces, la fotografía ya había dejado constancia de lo que había ocurrido antes de que esas reglas fueran escritas.
Un hombre caminó diez kilómetros con su esposa muerta sobre los hombros. Y una niña tuvo que recorrer ese mismo camino detrás de él.

