Por tercer año consecutivo el Paseo de las Ánimas rompe récord de asistencia.
Mérida, Yucatán, viernes 30 de octubre de 2026.- Con el caer la tarde Mérida cambió su ritmo, las primeras velas se encendieron y el bullicio cotidiano cedió su lugar al sonido del tunkul y el caracol, al murmullo de los rezos, al aroma del incienso, del mucbipollo recién preparado y de las flores, y a la memoria del corazón, durante el Paseo de las Ánimas 2026, en el que más de 105 mil personas, junto a la presidenta municipal Cecilia Patrón Laviada, recordaron a quienes siguen presentes en sus corazones
Bajo el lema “Recuerdos de corazón”, una de las expresiones más representativas del Janal Pixán, convocó a meridanas, meridanos y visitantes para compartir una tradición que trasciende generaciones y fortalece el orgullo por nuestras raíces.
Alrededor de las ocho de la noche, las puertas del Cementerio General se abrieron y cerca de 1 mil 500 personas caracterizadas como ánimas, encabezadas por la alcaldesa y su hija María Sofía, iniciaron el recorrido por 2.1 kilómetros hasta llegar al Parque de San Juan. Niñas, niños, jóvenes y adultos dieron vida a esta procesión, con los rostros pintados de calaveras, velas entre las manos y vestimentas tradicionales que llenaron de color y simbolismo las calles de La Ermita de Santa Isabel, San Sebastián y San Juan.
“Hay recuerdos que no se apagan, aromas que nos devuelven a casa y tradiciones que encuentran siempre una nueva generación dispuesta a preservarlas. En esta noche de ‘Recuerdos de corazón’, las ánimas recorrieron las calles de Mérida, pero su destino estuvo, como cada año, en el lugar donde nunca dejan de vivir: en la memoria y el corazón de sus familias”, señaló la alcaldesa.
Los ternos e hipiles bordados de las mujeres contrastaron con la blancura de las guayaberas, los pantalones de manta y los sombreros de jipijapa de los hombres. Cada paso parecía contar una historia; cada vela, iluminar el camino de regreso de quienes, según la tradición maya, visitan a sus seres queridos durante estas fechas.
A lo largo de la ruta, 260 altares familiares, vecinales e institucionales recibieron a las ánimas con ofrendas preparadas con devoción. Sobre las mesas se dispusieron velas, flores, jícaras con agua, frutas de la región, chocolate y el infaltable pib, cuyo aroma a masa, espelón y hoja de plátano recién tostada envolvió el ambiente. El humo del incienso se elevó lentamente, mientras las familias compartían recuerdos y explicaban a las nuevas generaciones el significado de cada elemento de esta ceremonia ancestral.

