El hotel de Londres que fue territorio Yugoslavo por un día para el nacimiento de un príncipe
Corre el año 1945. Los nazis han puesto Yugoslavia patas arriba y la familia real está refugiada en Londres. La reina Alexandra está a punto de dar a luz y el rey Pedro II tiene un problemón: si el niño nace en suelo inglés, técnicamente sería un súbdito británico y, por lo tanto, adiós a sus derechos dinásticos al trono yugoslavo.
¿La solución? Una de esas genialidades que solo se te ocurren después de tres whiskies y un puro:
El Decreto Mágico: Winston Churchill firmó un acuerdo por el cual la Suite 212 del lujoso Hotel Claridge’s dejaba de ser Reino Unido y pasaba a ser soberanía yugoslava durante 24 horas.
Contrabando de tierra: Para que no quedara ninguna duda legal (y por puro postureo real), dicen que se trajeron una caja con tierra de Yugoslavia y la desparramaron bajo la cama de la reina.
Nacimiento con pasaporte: Así, el 17 de julio de 1945, nació Alejandro II de Yugoslavia. El niño vino al mundo en el corazón de Londres, pero técnicamente pisó suelo balcánico nada más salir.
Aunque la historia de la caja de tierra es la que más nos gusta contar a los que nos va el «salseo» histórico, hay quien dice que el decreto legal fue suficiente y lo de la suciedad bajo la cama fue un añadido romántico para la prensa. Sea como sea, lo que es innegable es que la diplomacia es el arte de mover fronteras sin mover una sola piedra.
Al final, al pobre Alejandro II no le sirvió de mucho tanto lío: la monarquía fue abolida por el régimen de Tito poco después. Pero oye, que te monten un país en una habitación de hotel no lo puede decir cualquiera.

