Adolescente de 15 años salió a comprar un biberón para su gatito y lo acribillaron sicarios
Ricardo Mizael solo quería alimentar al gatito que acababa de adoptar. Salió de su casa en el fraccionamiento Los Ángeles de Culiacán la mañana del martes rumbo a una tienda cercana. Unos metros bastaron para que sicarios lo alcanzaran a balazos y le arrebataran la vida en plena banqueta. Tenía 15 años.
Era estudiante de la prepa Emiliano Zapata y jugaba en la Academia de Basquetbol Águilas de la UAS. Le gustaban los videojuegos y el básquetbol. No sabía manejar, no sabía andar en moto, no iba acompañado. Su familia lo describió con una frase que parte el alma: «Era un infante, solo fue a comprar un biberón para alimentar a un gatito que tenía».
En el mismo ataque, una mujer llamada Laura Cristina que se encontraba en una taquería junto a la carretera recibió un balazo en la rodilla. Hasta el momento no hay un solo detenido. La Fiscalía abrió carpeta por homicidio doloso, pero el dolor de una familia ya no se cierra con expedientes.
Ricardo Mizael es el cuarto menor que pierde la vida de forma violenta en Sinaloa en lo que va de 2026. Apenas empezamos febrero y ya son cuatro familias destrozadas. Cuatro historias que no debieron terminar así. Cuatro veces que alguien salió de su casa a hacer algo cotidiano y no pudo volver.
El crimen en este país se sembró con miedo, creció comprando políticos y terminó siendo dueño hasta de nuestras familias. Un infante que solo quería darle de comer a su gatito hoy ya no está. La pregunta sigue siendo la misma: ¿cuántas condolencias más faltan para que dejen de arrebatarnos a los nuestros?

